apolo11





tecnologías apropiadas


Estas herramientas corresponden a la utilidad o buen manejo que se les dé, según las funciones para las cuales fueron diseñadas, resolviendo problemáticas que obstruyen el desarrollo de una comunidad y así mejorar su calidad de vida


¿Por qué se denominan tecnologías apropiadas?

El concepto nació en los años 70 como respuesta a las limitantes de algunos instrumentos para territorios de escasos recursos; por lo tanto, se propuso usar materiales fáciles de conseguir para garantizar el mantenimiento y reparación de la herramienta creada.

Es por esta razón que se recomienda estudiar previamente el lugar de funcionamiento, con el fin de conocer sus posibilidades, necesidades y  evitar impacto ambientales o socio económicos.

Mejoren la vida de quienes le rodean. Cada territorio tiene sus condiciones, sus carencias y habitantes que, pensando en un beneficio común, liderarán un proceso de creación para responder a una necesidad. 

Antioquia Digital, como programa de La más educada, ha liderado durante dos años un proceso de transformación para que las oportunidades lleguen a cada rincón de nuestro departamento; trabajando para adaptar las TIC a los diversos contextos de las 9 subrepciones y velando por un uso adecuado de las mismas mediante formación y acompañamiento. Colectividad, apropiación de las TIC y contenidos educativos para mejores aprendizajes; conforman una apuesta para el desarrollo socio económico y cultural e Antioquia.

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apolo 11

el 20 de julio de 1969, el comandante de la misión Apollo 11, Neil Armstrong, fue el primer hombre en pisar la Luna. Aquel día se hizo realidad un sueño de la humanidad y 600 millones de telespectadores de todo el mundo escucharon }sus primeras palabras: "Este es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad".
La llegada a la Luna resultó ser el programa espacial más costoso del gobierno estadounidense, una carrera sin cuartel contra la Unión Soviética y la única ocasión en la que el hombre ha pisado fuera del planeta Tierra.
El 16 de julio, los astronautas Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin "Buzz" Aldrin habían despegado de Cabo Kennedy, en Florida, a bordo de la nave Apolo 11 sobre el cohete Saturno V. El viaje hacia la Luna no presentó dificultad alguna. Todo se desarrolló con normalidad.
El domingo 20 de julio, ya en la órbita lunar y después de recorrer 380.000 kilómetros de distancia, Aldrin y Armstrong se trasladaron al módulo de alunizaje "Aguila" mientras que Michael Collins permaneció pilotando la unidad de control "Columbia", esperando la separación de la cápsula y apoyando las maniobras del módulo lunar.
A las 10:56 P.M. del 20 de julio (hora atlántica de EEUU - 03:56 de la madrugada del 21 de julio, hora peninsular española-), Armstrong descendió por una escalerilla con su traje espacial y puso el pie izquierdo sobre la Luna. Sus primeras palabras fueron "Estoy al pie de la escalerilla. Las patas del Aguila sólo han deprimido la superficie unos cuantos centímetros. La superficie parece ser de grano muy fino, cuando se la ve de cerca. Es casi un polvo fino, muy fino. Ahora salgo de la plataforma". Luego diría la frase histórica: "Este es un pequeño paso para el hombre; un salto gigantesco para la Humanidad".
Aldrin le siguió 19 minutos más tarde y tras reunirse con Armstrong, exclamó "¡Qué magnífica desolación!". La nave había alunizado en el área denominada "El Mar de la Tranquilidad", una vasta extensión de fina arena y roca.
Poco después, los dos astronautas clavaron en el suelo una bandera de Estados Unidos y hablaron por radio con el presidente Richard M. Nixon en la Casa Blanca.
Ambos estuvieron caminando más de dos horas por la Luna. Recogieron más de 20 kilos de muestras del suelo, tomaron fotografías y colocaron un artefacto para detectar y medir el viento solar, un reflector de rayos láser y un sismógrafo.
Mientras los astronautas realizaban su misión en la superficie, Michael Collins mantuvo en órbita el "Columbia", a una distancia de aproximadamente 111 kilómentros de altura.
El regreso del Apolo 11 se realizó sin contratiempos y el 24 de julio de 1969, 8 días después de iniciada la misión, la nave cayó sobre las aguas del Océano Pacífico, cerca de Hawai, donde lo esperaba el portaaviones Hornet para recogerlos.
La proeza, que llegó a considerarse uno de los momentos más importantes de la humanidad, junto al dominio del fuego o la invención de la rueda, necesitó diez años de preparación para ser llevada a cabo con éxito, del trabajo de 350.000 personas y de 24.000 millones de dólares.
Jg/doc


El lanzamiento

La tripulación del Apolo 11 estaba compuesta por el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del LEM, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando. Las naves, fueron llamadas, el módulo lunar como Eagle y el módulo de mando como Columbia. Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie de nuestro satélite en julio de 1969 a las 2:56 (hora internacional UTC) al sur del Mar de la Tranquilidad (Mare Tranquilitatis), seis horas y media después de haber alunizado. Este hito histórico se retransmitió a todo el planeta desde las instalaciones del Observatorio Parkes (Australia).

Foto de la tripulación de la Apolo 11 con sus escafandras.
Inicialmente el paseo lunar iba a ser retransmitido con la señal que llegase a la estación de rastreo de Goldstone (California, Estados Unidos), de la Red del Espacio Profundo, pero por la mala señal se utilizó la estación Honeysuckle Creek, cercana a Camberra (Australia). Ésta retransmitió los primeros minutos del paseo lunar, tras los cuales la señal del observatorio Parkes fue utilizada de nuevo durante el resto del paseo lunar. Las instalaciones del MDSCC en Robledo de Chavela (MadridEspaña) también de la Red del Espacio Profundo, sirvieron de apoyo en todo el viaje.


Alunizaje

El Águila ha alunizado

Imagen de la Apolo 11 en la superficie lunar.
En la decimotercera órbita lunar, el comandante Neil Armstrong y el piloto del LEM Buzz Aldrin pasan del módulo de mando al LEM. Mike Collins, piloto del Columbia, acciona el mecanismo de desconexión y el Eagle comienza a separarse de su compañero de viaje. Con unos cuantos disparos de los propulsores de posición, el Columbia se retira, permitiendo al Eagle realizar la complicada maniobra de descenso hacia la superficie lunar. Esta comienza con un encendido de quince segundos con el motor al 10%, seguido de quince segundos más al 40%. Con esto consiguen abandonar la órbita e iniciar una lenta caída hacia la superficie. El LEM sigue ahora una trayectoria de Hohmann casi perfecta y en unos cuantos minutos llegan a la vertical del lugar previsto para el alunizaje. A quince kilómetros de la superficie, control de misión indica que todo está listo para la maniobra de descenso final o PDI, consistente en activar por segunda vez el motor del LEM.
Todos los sistemas funcionan con normalidad. Neil Armstrong dispara una corta ráfaga de impulsos con los propulsores de posición y tres segundos después el motor principal del LEM entra en ignición y funciona al 10% durante veintiséis segundos mientras el sistema de control automático estabiliza la nave. Después el motor del LEM despliega toda su potencia.
El ordenador trabaja según su programa 63 que es el modo totalmente automático. Siete minutos después de iniciado el descenso y a una altura de unos seis kilómetros de la superficie, Neil Armstrong introduce el programa número 64. Con este, el empuje del motor desciende hasta un 57% y se sitúa en posición horizontal con la superficie de la Luna. El sitio exacto estaba a menos de veinte kilómetros al Oeste. Esos momentos, el oficial de guiado comunica al director de vuelo que el LEM viaja a más velocidad de la programada. Este hecho podía causar el aborto del alunizaje pero el director decide seguir con los procedimientos de alunizaje.
Debido a esto el LEM sobrepasa el lugar donde debería haber alunizado. Al parecer, se están conduciendo hacia un gran cráter con rocas esparcidas que causarían serios daños si el alunizaje se produjese. Armstrong desconecta el programa 64 e introduce el 66, este controla el motor semiautomático pero deja en manos de la tripulación la traslación lateral del LEM. El módulo lunar se desliza en horizontal buscando un lugar para el alunizaje mientras Aldrin va leyendo los datos del radar y el ordenador. El LEM pierde altura gradualmente y a menos de dos metros de la superficie, una las varillas sensoras que cuelgan de las patas del LEM, toca el suelo. El Eagle recorre el último metro en una suave caída gracias a la débil gravedad lunar. El terreno ha resistido bien el peso del aparato y todos los sistemas funcionan.

Restos y resultados

La EVA dura más de 14 horas, durante las cuales los astronautas realizan importantes experimentos científicos: instalan un ALSEP con varios experimentos, una bandera estadounidense de 100 por 52 cm, dejan un disco con los mensajes y saludos de todas las naciones del mundo, las medallas recibidas de las familias de Yuri Gagarin y Vladímir Komarov, las insignias del Apolo en recuerdo de Virgil Grissom, Edward White y Roger Chaffee, fallecidos en el incendio de la nave Apolo 1, sellan con un tampón el primer ejemplar del nuevo sello de correos de 10 centavos y recogen 22 kg de rocas lunares.

Entre las cosas que se quedaron allí esta la huella de Buzz.
Los aparatos que han llevado son: un reflector láser con más de 100 prismas de cristal destinado a efectuar mediciones desde nuestro planeta de la distancia Tierra-Luna, un sismómetro para registrar terremotos lunares y la caída de meteoritos, así como una pantalla de aluminio de 15 por 3 dm destinada a recoger partículas del viento solar.
El primero en regresar al módulo lunar es Aldrin, al que sigue Armstrong. Después los dos astronautas duermen durante 4:20 h, después de 13 horas se produce el despegue. El motor de la etapa de ascenso entra en ignición abandonando su sección inferior en la superficie, y se dirige hacia el Columbia
A las 19:34 del 21 de julio, el módulo de ascenso se eleva desde la Luna hacia su cita con C.S.M. Siete minutos después del despegue, el Eagle entra en órbita lunar a cien kilómetros de altura y a quinientos kilómetros del Columbia. Lentamente y utilizando los propulsores de posición, se van acercando ambos vehículos hasta que tres horas y media después vuelan en formación. El comandante efectúa la maniobra final con el Eagle y gira para encararse con el Columbia. Se acerca hasta que los garfios de atraque actúan y ambos módulos quedan acoplados. El módulo de ascenso es abandonado, cayendo sobre la superficie lunar.

Regreso a la Tierra

El transbordo de las muestras y la desconexión de parte de los sistemas del módulo Eagle, ocupa a la tripulación durante dos horas, y cuando se sitúan en sus puestos, se preparan para abandonar al Eagle en la órbita de la luna. A las 6:35 del 22 de julio encienden los motores del módulo iniciando el regreso a la Tierra. Es la maniobra denominada inyección trans-tierra, es un encendido hipergólico de dos minutos y medio y que sitúa al Columbia en una trayectoria de caída hacia la Tierra que concluirá en sesenta horas.
Durante el viaje de regreso se realizan leves correcciones de rumbo. Houston les informa de que hay posibilidades de temporal en la zona prevista para el amerizaje y redirigen al Apolo 11 a una zona con tiempo estable, concretamente a 1.500 km al sudoeste de las islas Hawái, donde serán recogidos en el Océano Pacífico por los tripulantes del portaaviones USS Hornet, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, tras efectuar 30 órbitas a la Luna.
Los equipos de recuperación se preparan para recoger a la tripulación del Apolo 11. A unos kilómetros por encima, el módulo de mando con la tripulación en él, se ha separado del módulo de servicio y se preparan para la reentrada. En esta parte de la misión no hacen falta motores de frenado puesto que es el rozamiento el que se encarga de disminuir la velocidad de la cápsula desde los 40.000 km/h iníciales a unos pocos cientos, de modo que puedan abrirse los paracaídas sin riesgo de rotura. Hay que tener en cuenta que la reentrada es un proceso en el que la inmensa energía cinética de la cápsula se disipa en forma de calor haciendo que esta alcance una elevadísima temperatura, alcanzando los 3000 °C.
Unos minutos después de la pérdida de comunicaciones, se reciben en Houston las primeras señales procedentes de la nave. A ocho kilómetros se abren los dos primeros paracaídas para estabilizar el descenso. A tres kilómetros, estos son reemplazados por tres paracaídas piloto y los tres paracaídas principales de veinticinco metros de diámetro. Por fin consiguen amerizar a las 18:50 del 24 de julio, exactamente 8 días, 3 horas, 18 minutos y 35 segundos después de que el Saturno V abandonó la rampa del Complejo 39.
Esta misión fue un rotundo éxito para el gobierno estadounidense comandado por el Presidente Richard Nixon, y un homenaje a su inductor, el Presidente John Kennedy que no pudo disfrutar del mismo tras ser asesinado en 1963. El 24 de julio, los tres astronautas amerizaron en aguas del Océano Pacífico poniendo fin a la misión

Reacción de la NASA

La reacción inicial de la NASA ante las acusaciones fue de indiferencia general. Finalmente encargó en 2002 al ingeniero espacial y escritor James Oberg la publicación de un libro en el que se refutaran las afirmaciones de conspiración. Sin embargo, pocos días después la NASA se retractó, por miedo a la mala publicidad. Oberg anunció que continuaría con el libro de manera independiente, analizando también en él los orígenes socioculturales de las «teorías» sobre conspiraciones.
Philip Plait, uno de los más entusiastas refutadores de las creencias sobre conspiraciones acerca del viaje a la Luna, dice que sería apropiado que la NASA diera respuesta a las preguntas hechas, y según él la NASA se niega a responder a las preguntas de los acusadores porque considera de «escasa dignidad» el verse obligada a hacerlo. Por otro lado, James Oberg afirma que la reacción oficial de la NASA en la televisión ha sido bastante torpe y contraproducente cuando Brian Welch, un alto funcionario del departamento de relaciones públicas de la NASA, afirmó que todas las acusaciones eran falsas pero no se molestó en proporcionar demasiada evidencia.

Teorías de la conspiración

Es una teoría surgida desde el principio de los años 70 que niega el alunizaje afirmando que es un engaño mediático fabricado por la misma NASA. Esta creencia afirma que los alunizajes del Apolo 11 del 20 de julio de 1969 y las siguientes misiones Apolo nunca ocurrieron, sino que fueron filmadas en la Tierra. La idea adquirió bastante popularidad después del estreno de la película de ciencia-ficción Capricorn One (Capricornio Uno, en castellano), que muestra a la NASA intentando falsificar un aterrizaje en Marte. También es posible que una corta secuencia de la película de James Bond, Diamonds Are Forever (Diamantes para la eternidad, 1971) que parece mostrar a Sean Connery caminando a través de un estudio donde se simulan los alunizajes coincida con las primeras insinuaciones de que los alunizajes fueron falsificados. En 1967, el dramaturgo británico Desmond Lowden escribió un guion llamado The News-Benders en el cual todos los principales avances tecnológicos de 1945 eran simulados. El guion fue presentado en enero de 1968 y mostraba la falsificación de un alunizaje con maquetas.

Principales proponentes

  • Bill Kaysing: antiguo empleado del Departamento de Publicaciones de Rocketdyne (empresa contratista de la NASA). Aunque era licenciado en literatura inglesa y no tenía formación técnica, publicó en 1974 el libro Nunca fuimos a la Luna, que lo convirtió en el padre de la hipótesis del fraude lunar.
  • David Percy: experto en fotografía y audiovisuales. Autor del documental ¿Qué sucedió en la Luna?, sostiene que los errores en las fotografías lunares son tan obvios que él cree que fueron hechos a propósito por personal interno de la NASA para avisar al público sobre el montaje.
  • Ralph Rene: inventor autodidacta y editor. Autor del libro NASA Mooned America (1992).
  • Bart Sibrel: periodista y director de cinematografía. Autor del documental Algo extraño sucedió en el viaje a la Luna. Afirma que ninguno de los viajes tripulados a la Luna tuvo lugar.
  • Richard Hoagland: ufólogo y denunciante de la conspiración. Sostiene que los astronautas encontraron extraterrestres en la Luna y la NASA decidió ocultarlo trucando las fotografías.
  • Jack White: fotógrafo profesional. Denunciante de aparentes irregularidades en las fotografías tomadas en el satélite. Analiza detalladamente en su publicación [18] las muchas fotografías de los vuelos Apolo comparándolas entre ellas y mostrando coincidencias que según él prueban que aún siendo ciertos los alunizajes, las imágenes mostradas no proceden de la Luna.

Defensores de los alunizajes

  • Todos los astronautas de las misiones Apolo (que alunizaron) han corroborado que estuvieron en su superficie con sus testimonios, en múltiples entrevistas y conferencias, siendo el más activo Edwin Aldrin.
  • La comunidad científica internacional en general respalda la veracidad de los alunizajes, y en concreto varios científicos han respondido con mayor detalle las acusaciones de fraude:
  • Phil Plait: astrofísico y divulgador científico. Mantiene la página web Bad Astronomy, que rebate creencias y «teorías» pseudocientíficas, dedicada a rebatir creencias pseudocientíficas sobre astronomía y ciencia en general.
  • James Oberg: ingeniero, escritor y experto en historia espacial (sobre todo en el programa espacial de la URSS).
  • Harald Lesch: físico, profesor de la Universidad Sternwarte de Múnich y presentador del programa de divulgación científica Alfa Centauro, donde ha realizado explicaciones físicas al respecto.
  • James V. Scotti: astrónomo estadounidense.
  • Jay Windley: ingeniero aeroespacial, quien ha participado en documentales como The Truth Behind the Moon Landings, además de disponer una página web, Clavius Moon Base, donde se rebaten los argumentos conspiradores.
  • Miembros de agencias espaciales y organizaciones científicas ajenas a la NASA, como Prakash Chauhan, de la Organización de Investigación Espacial India (ISRO), quien ha afirmado comprobar mediante observaciones independientes (de la sonda Chandrayaan 1) los restos de los alunizajes
  • Apolo 11

    Apolo 11 es el nombre y número de la misión espacial de los Estados Unidos que envió al espacio la primera misión tripulada el 16 de julio de 1969, siendo en llegar a la superficie de la Luna. El Apolo 11 fue impulsado por un cohete Saturno V desde la plataforma LC 39A y lanzado a las 10:32 hora local del complejo de Cabo Kennedy, en Florida(Estados Unidos). Oficialmente se conoció a la misión como AS-506.

    Comienza la preparación


    Insiginia general del Programa Apolo aunque tuvieron cambios particularizando cada misión esta era la usada en las misiones no tripuladas.
    Las misiones Apolo o su proyecto comienzan su concepción en los primeros años de los 60, pero no se hicieron realizables hasta el lanzamiento el 26 de febrero de 1966 de su primera misión no tripulada, la AS – 201, con un éxito parcial y una duración de 37 minutos y 19,7 segundos. La primera tripulada fue la Apolo I (código AS – 204) que fue un fracaso total al explotar y matar a sus tres tripulantes.
    Si bien los lanzamientos de las Apolos sirvieron para perfeccionar la preparación de esta misión, tecnológicamente no todo estaba previsto. Las primeras tripulaciones generales para los proyectos Mercury y Gemini fueron escogidas de Pilotos de Prueba llamados "Los Primeros Siete" (the Original Seven) por la NASA desde el comienzo. En 1962 se escogieron nueve más (the New Nine) y en 1963 se añadieron 14 más (The Fourteen) todos considerados por parte del personal femenino como "Romeos". Aunque las primeras tripulaciones no parecen haber sido escogidas por su inteligencia, muchos completaban su perfil de piloto de prueba con alguna rama de la ingeniería para poder rendir un informe completo del resultado de la prueba.
    Y aunque ya estaba en el proyecto general la Apolo 11 comienza su preparación el 23 de diciembre de 1968, cuando aún la Apolo 8 (21 de diciembre de 1968) con Frank Borman, James Lovell y William Anders estaba en el espacio. Niel Armstrong, comandante de la tripulación de reserva de la Apolo 8 fue preguntado por Deke Slayton, si quería ser el jefe de la Apolo 11. Incluiría a otro tripulante de su reserva a Buzz Aldrin como piloto del Modulo de Descenso y escogieron a Michael Collins como piloto del Modulo de Comando. Entre ellos se manejo que el porciento de probabilidades de logar hacer el descenso lunar para las Apolo 10, 11, 12 era de un 10%, 50%, y 40% respectivamente.

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